
Cuando se inmovilizan y juntan dos dedos de una mano, el cerebro reorganiza el mapa cortical en cuestión de pocas semanas. El dedo meñique y su acompañante más cercano, están representados en tu cerebro (corteza somato-sensorial) como dos dedos independientes. Si les obligamos a ser inseparables, el cerebro reorganiza el circuito y deja de considerarlos independientes.
Otro ejemplo lo podemos ver en los músicos. Tienen una mayor representación cortical de la corteza auditiva en comparación con sujetos no músicos. Esto es posible gracias a la famosa neuroplasticidad.
«El cerebro se cambia a sí mismo, a través de la experiencia»
Implicaciones clínicas
Las implicaciones de estos cambios corticales pueden verse reflejados en la funcionalidad motora. Hay personas que tienen dificultades para mover una región corporal y presentan cambios en la representación cortical.
También pueden tener alterada la capacidad discriminativo-sensorial (reconocer y diferenciar estímulos sensoriales), presentando cambios en la sensibilidad a cualquier estímulo suave y no nocivo. El cerebro puede interpretar un estímulo inocuo como una amenaza.
Pueden surgir cambios en la capacidad propioceptiva (reconocer la posición de una región corporal en el espacio). Algunos usuarios pueden sufrir errores de predicción, a la hora de calcular y medir distancias respecto a objetos o realizar acciones, provocando una mayor incidencia de caídas y golpes (cuando sufrimos un corte o herida en una mano, ¿Cuántos golpes van a la zona «doliente»?…)
Hechos curiosos en clínica
Las personas que tienen un largo historial de dolor, presentan serias dificultades para tener una imagen nítida de la región corporal «doliente». Se podría decir que el mapa cortical de esas regiones es borroso, engañoso y diferente, respecto a la que no lo es. Muchos dicen no poder imaginar mentalmente (imaginería motora) un movimiento con la parte discretamente representada.
Y qué pasa con el dolor
El dolor también puede provocar cambios en la neuroplasticidad cortical. Se ha visto que las personas que padecen dolor persistente, o síndrome regional complejo, padecen cambios en la representación cortical. Esto es coherente con la capacidad plástica del cerebro. Estas modificaciones pueden aparecer tras un daño o lesión, cirugía, o sin ella. En ocasiones, cuando ya han sido reparados los daños o lesiones, puede persistir el dolor y la modificación cortical. Complicando aún más su recuperación funcional.
Adaptarse o desaparecer
El cerebro humano tiene una extraordinaria capacidad de adaptación, conocida como neuroplasticidad. Constantemente se reorganiza en función del aprendizaje y la necesidad del organismo. A través del aprendizaje, el cerebro modifica sus conexiones y estructuras para responder mejor a su entorno.
Un ejemplo de esta capacidad lo observamos en personas ciegas de nacimiento: al leer braille con las manos, su corteza visual (que normalmente procesa la vista) se activa para interpretar estímulos táctiles. En personas videntes, esto no ocurre. Este fenómeno demuestra que el cerebro no solo responde al entorno, sino que se «reinventa» funcionalmente para adaptarse a él.
¿Cuánto tiempo necesita el cerebro para redefinir un mapa cortical?
Esto dependerá del origen, magnitud del daño, edad, etc. Y si el cambio cortical se ha producido debido a un daño en el sistema nervioso, muscular o articular Por ejemplo, tras un ictus el cambio para mal puede ser brusco, y para bien, puede ser más o menos progresivo, siempre teniendo en cuenta distintos factores, algunos ya mencionados.
En personas sanas que no hayan sufrido daños estructurales en el sistema nervioso, pero quizá si dolor por traumatismos, cirugías, o una información nocebo, la cosa cambia radicalmente.
Un estudio publicado por Elbert y colaboradores en 1995 por la revista Science, mostró que un grupo de violinistas tras pocas semanas de entrenamiento intenso, experimentaron una considerable expansión de la representación cortical en sus manos. Concluyeron que una mayor exposición, generaba mayores y tempranos cambios.
Conclusión
Si llevas tiempo con dolor, y sientes que nada mejora, que tu cuerpo ya no responde como antes, es posible que tu mapa cerebral haya cambiado (mapa borroso). El cerebro con la intención de proteger la integridad del organismo, evalúa las posibles amenazas consumadas, inminentes o imaginadas, y el dolor, puede ser su forma de expresarlo.
Pero al igual que el mapa se puede volver borroso y confuso, también puede redefinirse, a través de la educación en neurociencia y herramientas prácticas (Una de ellas la imaginería motora).
Recuerda que el dolor, no siempre indica daño, sino opinión de amenaza. Y tampoco lo que puedes o no puedes hacer. Eso sí, el organismo necesita de tu ayuda y de un nuevo conocimiento.

Hola, Soy Marc Vives
Me dedico a mejorar el estado corporal y de bienestar de las personas que acuden a mi estudio Henko Osteopatía en Tarragona.
Utilizo la Osteopatía Integrativa y la terapia manual, junto con mi pasión por el estudio y conocimiento de la Neurociencia.
No te irás de mi estudio, sin que intente que aprendas algo sobre tu organismo.
Después, si lo deseas podremos continuar manteniendo el contacto para aclarar dudas y seguir progresando.
Un abrazo.